viernes 8 de agosto de 2008

Obsesionados-


Ella y él están obsesionados. Piensan las 24 horas, los 1440 minutos, similares segundos, en lo mismo. Nunca lo han comentado. Para qué. No hay qué explicar. Se conocieron por carta. Después siguió el mail. Ahora están en el emesene. Siempre la misma distancia angustiante. Aunque da igual. Nunca se han visto, pero les fue fácil obsesionarse. Y se excitan más ante la imposibilidad de poseer al otro ahora mismo. Son dos perfectos idiotas obsesionados a la distancia. Cada uno admira la belleza de su escritura. Y se pasan tirando flores. Hasta la pedantería más terrible, es bella. Un día de aquellos, él le contó que los gordos escribían para ser flacos, los flacos para solidificarse, los feos para acostarse con mucha gente, los buenos mozos para ser, de viejos, cuando sus rostros los abandonen, al menos interesantes. Y más ella se enganchó de él y de su escritura. Le pareció un dios y se olvidó de su fealdad. Pocas son las personas que logran ser feas por escrito, piensa.