sábado 12 de septiembre de 2009

Me voy a caer.-



Siempre he tenido miedo a muchas cosas. A estar en lugares muy cerrados, a las polillas, a los ratones, a estar sola, a quedar cesante, miedos que todos tienen y que pueden ser controlables. Mi miedo a las alturas, sin embargo, carecía de control. Empezó cuando era chica y me caí de un segundo piso, por una escalera empinada. Ni siquiera rodé, pasé de largo hasta al piso. La principal secuela no fueron las heridas sino el pánico que me empezó entonces a las alturas, cualquier altura. Al principio, el miedo no se manifestó de forma clara. Pero un día me empezaron a sudar las manos, tenía escalofríos como si estuviera resfríada, me daba angustia, transpiraba helado y sentía que me iba a morir apenas pisaba un balcón. Lentamente mi miedo se fue transformando en una limitación a mi vida cotidiana. Intenté hacer como si nada y desenvolverme a ras de suelo. Hoy me doy cuenta de que eso era tonto, pero entonces parecía muy lógico, aunque tuviera que pasar más de una situación incómoda. Como el no ir al mall porque me daba terror subir la escalera mecánica o como cuando me perdí el medio carrete en el departamento de una amiga, que vivía en un cuarto piso. Todos se enojaron porque me negué a ir pero me daba pavor pensar en estar arriba con más gente y tomando. Sentía que iba a ocurrir LA CATÁSTROFE DEL SIGLO. Me imaginaba a todos volando por el aire. Al escribir esto ahora, me da vergüenza. Pero entonces, aún cuando a veces me daba cuenta de que lo que hacía o pensaba era rídiculo, no podía evitarlo. Estaba enferma de miedo. Para el resto era difícil de comprender y a veces mis amigos eran muy crueles. Me agarraban para el hueveo siempre. Era típico que salieran con que “a la Maca la pillamos volando, bajo jajaja”. Como cualquier miedo que no puedes controlar, te va alejando de las personas y llegó un momento en que me había limitado tanto, que sólo me quedaba ir al loquero. Pero entonces leí que la única forma de vencer el miedo era enfrentándolo. Llevar tu miedo al extremo. Entonces decidí atacar, desde el rincón donde me había replegado, salir y vencer al miedo como fuera. A mí ya me daba miedo incluso pararme en una silla y se me ocurrió tirarme en Benji. Una locura. Gente que no le tiene miedo a la altura no se tira ni muerta en Benji, pero yo me convencí de que si iba que enfrentarlo, tenía que hacerlo con cuática.No le conté nada a nadie y fui un día sábado a lanzarme. Me acuerdo que corría harto viento y cuando estaba arriba del andamio, a no sé cuántos metros de altura, unos 20 quizás, se me apretó la guata. Quería bajarme. Pero ya era tarde. Era yo y una cuerda elástica atada a mi cintura como mi única salvación. Nunca había estado expuesta al vacío por todos lados, sobre un andamio diminuto, que no paraba de moverse. Empecé a transpirar helado y ME BLOQUEÉ unos minutos. Quiero decir que me quedé en blanco, que no pensaba en nada, que no podía ni siquiera moverme. Sólo tengo recuerdos vagos, algunos flashes. El tipo empujándome por la espalda y diciéndome que me apurara porque había más gente con ganas de tirarse y que no tenía toda la tarde para mí! Y yo con mi mente en blanco. Hasta que, sin remordimiento alguno, el tipo me empujó al vacío. Atrás quedaban los diez años con pánico a las alturas. De ahí recuerdo poco. Me veo paralizada volando por los aires, con el corazón a punto de estallar, con los dientes y las manos apretadas y pensando en nada. Después vino un temblorcito que “me aterrizó”, como si yo volviera a estar dentro mío y me diera cuenta de lo que había hecho mi cuerpo en mi ausencia, y ahí mismo me puse a gritar: “¡NOOOOOOO!”.Al final, la experiencia del Benji no me sirvió mucho, porque era una situación extrema y única. Quiero decir que al día siguiente era capaz de tirarme en Benji, pero seguía dándome pánico estar arriba de una silla. Aunque sí me sirvió para darme cuenta que mi miedo no era a las alturas, sino al caer. Y luego entendí, algo que parece muy obvio, pero que el miedo no me dejaba comprender: que uno se puede caer estando a ras de suelo o a 20 metros de altura. Creo que vencer el miedo es recuperar la capacidad de darse cuenta de ciertas cosas.

domingo 12 de octubre de 2008

Tics Malditos.-


Tics malditos, piensa. Lo pisaría para que se quede quieto. La detiene que sea una escena repetida, la de siempre. Y eso la tranquiliza. Sigue. A su ritmo, bien desencajada. Él la mira y como si nada, sigue. Su movimiento cada vez se hace más intenso e insostenible. No hablan. Beben cerveza y fuman. La situación es ridícula, como ellos mismos. Ella hojea una revista de moda, mientras él le toca con el pie la pierna y más arriba. Ella responde y le agarra el paquete. Directo al grano. Nada de preámbulos por hoy. Se putean y gritan cochinadas, con la mirada. Al ritmo de tics imprecisos, se corren mano. Juegan a ser malos amantes. Y se calientan. La cosa no es color de rosa. El sexo es el sexo. No hay más esta noche.

Imagen vista en dadanoias

viernes 8 de agosto de 2008

Obsesionados-


Ella y él están obsesionados. Piensan las 24 horas, los 1440 minutos, similares segundos, en lo mismo. Nunca lo han comentado. Para qué. No hay qué explicar. Se conocieron por carta. Después siguió el mail. Ahora están en el emesene. Siempre la misma distancia angustiante. Aunque da igual. Nunca se han visto, pero les fue fácil obsesionarse. Y se excitan más ante la imposibilidad de poseer al otro ahora mismo. Son dos perfectos idiotas obsesionados a la distancia. Cada uno admira la belleza de su escritura. Y se pasan tirando flores. Hasta la pedantería más terrible, es bella. Un día de aquellos, él le contó que los gordos escribían para ser flacos, los flacos para solidificarse, los feos para acostarse con mucha gente, los buenos mozos para ser, de viejos, cuando sus rostros los abandonen, al menos interesantes. Y más ella se enganchó de él y de su escritura. Le pareció un dios y se olvidó de su fealdad. Pocas son las personas que logran ser feas por escrito, piensa.

viernes 13 de junio de 2008

Julién Doré la lleva!

video

Visto en dadanoias.

lunes 19 de mayo de 2008

El polvo.-

-¿Para qué la mataste? Nuestro primer polvo fuera y vos la matás.
- Me hizo enojar.
- Sos un pelotudo.
- ¿No te gustan las minas?
- Yo no soy violeta.
- Sos asesino de mujeres indefensas.
- Andá a cagar, Raimundo.


(Del cuento "Cacerías" de Marco Herrera, incluido en Género Policial en Argentina)

jueves 8 de mayo de 2008

No se le ocurra volarse ni andar con pitos



¡En Chile sí se castiga a los consumidores de marihuana!. El 19 de febrero, el gobierno nos sorprendió al incluir a la marihuana en lista uno. Es decir, hoy es una droga dura que tiene la misma calidad que la cocaína, el extásis y la heroína. Con la nueva tipificación, los traficantes tendrán penas más altas, pero los consumidores, esos que cultivan sus plantas en sus casas, que se fuman un pito en un asado o que guardan unos pocos gramos en el bolsillo, también pueden verse perjudicados. Si bien ser sorprendido con un porro sigue siendo una falta, la pillería está en que buena parte de las condenas de microtráfico en Chile se aplican a consumidores. Y ojo: aunque el Conace insista en que no se persigue a quienes consumen cannabis, hay varios casos que demuestran lo contrario. En el clinic de hoy, salen las pesadillas de tres chilenos- un artesano, un ingeniero comercial y un ex director de la Cultura y las Artes de Los Lagos- que lo han pasado pésimo: a uno le allanaron la casa y lo detuvieron; a otro lo investiga antinarcóticos y el último renunció a una promisoria carrera por andar con 3.5 gramos de yerba. El mal rato que vivieron no se los devuelve nadie.

Aquí pueden leer un extracto: http://theclinicsemanal.blogspot.com/2008/05/en-chile-si-se-castiga-los-consumidores.html

viernes 2 de mayo de 2008

Farándula todo el rato.

Servicio de utilidad pública. Si conocen a alguien que tuvo la mala cueva de que lo hayan pillado con un pito ahora con la nueva tipificación de la marihuana como droga dura, por favor, avísenme. Esos testimonios servirán para un reportaje que estoy armando. Necesito saber si a esas personas los han castigado por ser consumidores. Porque, según el conace, el que nada hace, con esta ley no se castigarán a los que fumen pitos, sino a los trafica. Sin embargo, en la práctica todos sabemos que eso es una falacia. No les puedo adelantar nada más que eso.
Pasando a otro tema. En el especial de gordos del clinic, que salió este miércoles, aparece una entrevista que le hice a Marcelo Castillo, el guatón que lloró todo el tiempo, mientras concursaba en un reality de TVN. De ahí que lo conozcan por guatón mamón. En la entrevista habla de todo. De lo que significa cargar con 160 kilos, cómo vive el sexo, cuáles son las postura del kamasutra que más le gustan y de cómo se pasa por la raja su gordura. ¨Hay días que me miro al espejo y digo: puta, el weón rico¨, dice. Además se va en picada contra TVN y los flacos que gobiernan la tevé. Eso por un lado. Además aparece una encuesta top que también hice a famosas. Qué pueden ver aquí: http://theclinicsemanal.blogspot.com/2008/05/encuesta-top.html Farándula todo el rato. Ya vendrán tiempos mejores.


Saludos y miren para todos lados cuando crucen la calle.

pd. entré a la oda al ocio del momento, feisbuk. Y nada, po. Todavía no le encuentro la gracia. Eso.